También le llaman la isla bonita, y definitivamente lo es. San Cristóbal -o Cristóbal, como le dicen localmente- es la tercera isla más poblada del archipiélago de Galápagos, donde está Puerto Baquerizo Moreno, capital de las islas encantadas. Antiguamente la llamaban Isla Chatham.
Un mágico y recóndito pueblo de pescadores que, con el paso del tiempo, se convirtió en el sueño del turismo ecológico; un pedazo de cielo marino en pleno Pacífico.

Una isla armónica por dentro y salvaje por fuera, donde todavía se exhala el aire de un pueblo bonito, ameno y sustentable, lleno de fauna silvestre y flora variada. Está divida en dos escenarios: el puerto y la parte alta. El Puerto, es todo el espacio urbano, de embarques y desembarques, que se fusiona con áreas del Parque Nacional, y se encuentra frente al mar; mientras que la parte alta, es la zona donde inicia El Progreso y cambia el paisaje costero, árido, por un escenario húmedo, de espesa vegetación, entre bosques de Miconia y musgo, haciendas, cascadas y una indispensable laguna dulce. Son dos caras de una misma moneda; naturalezas completamente opuesta.
La zona del puerto abarca varios espacios. Los que pertenecen a la zona urbana son: la playa de los Marinos, el muelle Tiburón Martillo, el muelle Acuario, Playa de Oro y Playa Mann. En este tramo que bordea una parte de la isla, se combina una relajada caminata o cicleada, con una exquisita vista a ese infinito mar en tonos turquesa, azul y esmeralda rodeado de barcos, pangas y veleros, donde también se encuentran tiendas de souvenirs, restaurantes, hoteles, agencias de turismo y de buceo. Algo singular es que en todo el puerto, en todo lugar donde hay mar, hay lobos marinos. Los lobos marinos de Galápagos son tan sagrados como las vacas en India. Bueno, en realidad, todos los animales de este gran safari marino.


El 97% de las islas fueron declaradas Parque Nacional Galápagos -PNG- por su condición única en el mundo. Hablamos de áreas protegidas de acceso libre.
En San Cristóbal, hay lugares imperdibles que vale la pena tomar nota para un próximo viaje.
Cerro Tijeretas y Punta Carola. El sendero que atraviesa el cerro está rodeado de palo santo, árboles de algodón, cactus Candelabro, y rocas volcánicas. Es un camino de aproximadamente 25 minutos que parece sacado de un cuento de sirenas. Aquí también está el Centro de Interpretación. Existen tres miradores con panorámicas impresionantes, uno de ellos data de la Segunda Guerra Mundial. Y finalmente se llega a la bahía, el destino para sumergirse en aguas cristalinas y nadar entre cientos de peces, tortugas, lobos marinos, estrellas de mar, y más. Tijeretas fue el primer punto donde desembarcó el naturalista Charles Darwin, y es un lugar ideal para realizar senderismo, snorkeling y buceo. Al descender se llega a playa Punta Carola, una extensa playa donde el surf cobra protagonismo.
Cruzando al otro lado de la isla -pero tan solo a 8 minutos en taxi o 15 en bicicleta- está La Lobería. Otro lugar perfecto para hacer snorkel, surfear o pasar el día tendido bajo el sol. Una playa de arena coralina, vasta y cinematográfica que lleva su nombre en honor a las colonias de lobos marinos que habitan ahí.


Para recorrer la parte alta necesitas alquilar una camioneta. Aquí hay varios puntos de interés tanto ecológicos como históricos. Todo empieza en la zona El Progreso, donde se encuentran las ruinas de lo que fue el ingenio azucarero de Manuel J. Cobos, un personaje controversial en la historia de la isla, como también lo que queda de su casa que estaba a la mira de convertirse en museo; más adelante está la Hacienda El Cafetal rodeada de más sembríos de café y largos chaquiñanes perfectos para recorrerlos en bicicleta. También están Cerro Verde y Cerro Colorado, espacios donde existen fincas dedicadas a la agricultura, que se potencializaron tras la pandemia, cuando el turismo en Galápagos se paralizó y muchos reinventaron sus negocios y su estilo de vida. No quiero olvidar contarles sobre una playa de esta misma zona, muy poco concurrida y olvidada en las rutas turísticas, conocida como el Jardín de las Opuntias; una de esas joyas olvidadas y escondidas.
Más allá, en las mismas tierras altas, existe el recorrido tradicional y una de las visitas más importantes y famosas de San Cristóbal. Un circuito conformado por: la Laguna El Junco, La Galapaguera de Cerro Colorado y Puerto Chino.
La laguna El Junco, es el cráter de lo que fue un volcán y es la única laguna de agua dulce de todo Galápagos. La visitan constantemente las fragatas, para tomar un breve baño y sacar de su plumaje el agua de mar. Casi siempre hay neblina, pero hay instantes donde se despeja por completo y se puede admirar su grandeza. Continuando la ruta, está La Galapaguera, un Centro de Crianza de Tortugas, donde se puede apreciar los ciclos de vida de estos animales endémicos e íconos de las islas. Están por todo lado, caminando libres en cada espacio, o en corrales cuando aún son tortugas bebés. El fin de este centro es cuidar el estado de la población de tortugas de Galápagos evitando su extinción y promoviendo su conservación. Finalmente, para terminar el recorrido, se visita la playa Puerto Chino, considerada un paraíso terrenal por la transparencia de sus aguas y su delicada arena blanca, sin rocas. Aquí, además de tener espacios con parrillas para hacer asados, también se puede acampar, con previa autorización del PNG. Este es otro de los puntos de surf ideal para aquellas personas que quieren aprender este deporte que viaja a través de las olas y el viento. También hay piqueros de patas azules anidando, lobos marinos, tortugas y a veces, con suerte se pueden observar tiburones desde un risco en pleno mar.

Después de recorrer esta isla en su interior, vamos a explorar su belleza exterior. Este trayecto es mar adentro. La aventura que todo trotamundos quiere guardar en su bitácora.
Existen varios tours para recorrer la isla, el más reconocido de todos es el 360, por ser el más completo. Es una vuelta a todo el contorno de la isla. Esta ruta primero se hizo popular entre pescadores, y al ver el potencial de estos lugares, decidieron darle un giro hacia el turismo.
No me cabe duda de que nos conquistó a todos los viajeros. Este tour varía, según la agencia con la que elijas hacerlo, pero usualmente incluye: Bahía Rosa Blanca, Bahía Sardina Punta Pitt, Playa del Muerto, Cerro Brujo, y el imponente, León Dormido o Kicker Rock. Entre los otros daily tours también están Isla Lobos, Punta Pucuna, Manglecito, Puerto Grande y varias combinaciones entre playas y bahías para elegir. Cabe recalcar que el punto de mayor adrenalina, de todos los nombrados es el León Dormido; un lugar para hacer snorkel o bucear, y encontrarte con decenas de tortugas, o escuelas de tiburones martillo, y mucho más, a poca o máxima profundidad, eso depende del nivel de experiencia de la persona que se sumerja. Todo esto que les cuento, apunta a que relate finalmente sobre la cereza del pastel de las islas encantadas: todas las experiencias.

Todas las islas son un remolino de inolvidables vivencias. Cada una tiene una gracia diferente, paisajes diferentes, experiencias diferentes. En el caso de San Cristóbal, cada paso te hace sentir aislado del mundo, en una reconexión con la naturaleza constante. Existen un sinnúmero de actividades para conocer la isla de diferentes modos: en el mar y fuera del mar.
En el mar: Snorkeling, padeling, kayaking, bodyboarding, surfing y diving. No es necesario ir muy lejos para disfrutar de una naturaleza casi surrealista. De cerca se puede ver como los animales comparten sus aguas con los seres humanos de su entorno, como con los surfistas, que muchas veces cogen olas junto a lobos marinos y tortugas que juguetean o se alimentan a su alrededor. El snorkel también es algo que se realiza todo el tiempo, pues hay muchísima magia faunística en la mayoría de lugares.
Y si quieres ir un poco más profundo, Galápagos es por ley, un edén para bucear o incursionar en este apasionado e increíble deporte.
Yo lo hice, y qué regalo tan grande me di en la vida: conocer el mundo bajo el mar. Sentirte en el espacio, flotando entre seres marinos; en su hábitat. Aprender a respirar en otra realidad
Y fuera del mar: excursionismo, senderismo, ciclismo, camping, observación de animales y fotografía -sin flash-. Las islas, por donde vayas, prometen recreación y exploración. Lo único que es necesario tomar en cuenta es que hay lugares permitidos para cada actividad: no en todo lugar se puede acampar, está prohibido salirse de los senderos señalizados, y hay que respetar los dos metros de espacio y distancia con los animales, tampoco se puede tocarlos o alimentarlos. Las fogatas están prohibidas en espacios del Parque Nacional, por evitar cualquier daño a este frágil ecosistema. De todas maneras, nada de esto es necesario para vivir este mágico viaje de la mano de la Madre Naturaleza.
Buen viaje en todas sus travesías. Es tiempos de recorrer espacios remotos y las islas Galápagos siempre están esperando por nosotros.
Nota: Las islas Galápagos son actualmente consideradas uno de los destinos más seguros del mundo por las medidas de prevención que maneja toda la región Insular. La prueba PCR es un requisito para ingresar al archipiélago tanto para turistas como para transeúntes, residentes temporales y residentes permanentes. Un salvoconducto emitido por hoteles, hostales y agencias turísticas locales autorizadas es otro de los requisitos para quienes planeen visitar las islas. En ciertos casos por distinto estatus migratorio -residentes y transeúntes- el cumplimiento de APO -Aislamiento Preventivo Obligatorio- es también una medida de seguridad para la protección de la comunidad.


Marisol
4 de marzo de 2022Me encanta tu página. Mucho éxitos